miércoles, 23 de enero de 2013

LA PROFUNDA LEY DEL UNIVERSO







Las olas del mar.

En el mar hay corrientes y en las montañas venas escondidas. Las mareas crecen y menguan; las montañas se inclinan y se hunden. El mar puede levantar a los espíritus y las montañas pueden tener pulsos que laten. Las montañas se apilan unas sobre otras, se quiebran en barrancos y en profundos valles zigzagueantes de la manera más inesperada; y el aire, las nubes y las neblinas respiran a través de ellas. 

(...)

Se podría pensar en el mar como mar y en las montañas como montañas, estrictamente, pero esto sería una gran equivocación. Para mí las montañas son mar y el mar montañas, y el mar y las montañas saben que yo sé eso.




Shin-Tào, La profunda ley del universo.
Fotografía: Marta Ruiz Vera